
Suena la última bocina. La mayoría guardamos el material, cerramos el cuaderno y desconectamos. Lo entiendo: venimos de nueve meses a tope, de viajes, de tardes de gimnasio frío y de domingos jugándonos cosas. El cuerpo pide parar. Pero ahí, justo ahí, cometemos el error más caro de todo el año.
La temporada que acaba de terminar es el mejor informe de scouting que vas a tener nunca. Y no es de ningún rival: es de ti mismo, de tu equipo y de tu manera de entrenar. Toda la información que necesitas para mejorar el año que viene la acabas de vivir. La pregunta es si vas a recogerla o vas a dejar que se evapore con las vacaciones.
En la serie anterior del blog hablamos de cómo planificar la temporada y diseñar las sesiones según la fase del año. Pues bien: ese plan no nace nunca de una hoja en blanco. Nace de analizar bien el año que acaba. La planificación del futuro empieza con la honestidad sobre el pasado.
Analizar no es mirar la clasificación
El error más común es resumir una temporada con una frase: «hemos hecho una buena temporada» o «ha sido un año para olvidar». Eso no es análisis, es sensación. Y las sensaciones engañan: un buen final hace que recuerdes todo el año mejor de lo que fue, y una eliminación dolorosa entierra meses de buen trabajo.
Analizar una temporada es responder con honestidad a tres preguntas concretas: ¿qué dije que íbamos a ser?, ¿qué fuimos de verdad?, y ¿qué explica la diferencia entre las dos cosas? Esa diferencia, ni más ni menos, es tu trabajo de este verano.
Y conviene mirarla en tres planos distintos, porque un equipo nunca se explica con un solo número. Está el plano del juego, que es lo que dicen los datos y el vídeo. Está el plano del proceso, que es lo que pasó de verdad en los entrenamientos. Y está el plano de las personas, que es lo que pasó en el vestuario y que casi nunca aparece en una estadística. Los datos ayudan, pero el criterio manda.
FORMACIÓN
En categorías de formación, el análisis no va de ganar o perder. Va de desarrollo. La pregunta correcta no es «¿cuántos partidos ganamos?», sino «¿mis jugadores saben más baloncesto en mayo que en septiembre?». Y eso se mide por comportamientos, no por el marcador.
Hazte preguntas que tengan respuesta observable: ¿defienden mejor sin balón que al principio de curso? ¿Toman mejores decisiones cuando el partido se acelera? ¿El que casi no jugaba en octubre ha dado un salto? ¿Mi grupo entiende dos o tres ideas defensivas que antes no existían? Si puedes responder a eso con ejemplos concretos, tienes un análisis. Si solo puedes responder con el casillero de victorias, no tienes nada.
Te pongo un caso real de cómo lo hago. Cojo a tres o cuatro jugadores distintos —el que más juega, uno de rol, uno que apenas tuvo minutos— y describo en dos líneas cómo era cada uno en septiembre y cómo es ahora. Si la diferencia es clara, vamos bien. Si me cuesta encontrarla, ahí tengo un aviso.
| La trampa principal. Confundir resultados con aprendizaje. Un alevín que gana de treinta puede no haber aprendido nada esa tarde, solo ha jugado contra un rival flojo. Un cadete que pierde ajustado contra el mejor equipo de la liga puede haber dado un salto enorme. Si solo miras el acta, te pierdes lo único que de verdad importa en formación. |
RENDIMIENTO
En rendimiento sí pesan los números. Pero los números correctos. No los puntos totales, sino la eficiencia: puntos encajados por posesión, porcentaje de rebote defensivo, balones perdidos en los momentos que deciden, rendimiento en los últimos cinco minutos de partidos igualados. Esos datos cuentan una historia que el marcador final esconde.
Mi rutina favorita de verano es esta: cojo las tres o cuatro derrotas que dolieron de forma parecida y busco el patrón común. Casi siempre aparece. Quizá perdíamos el control en el tercer cuarto. Quizá no defendíamos las segundas jugadas tras un tiro fallado. Quizá nos castigaban siempre el mismo bloqueo. Ese patrón repetido es, literalmente, tu plan de pretemporada escrito por la propia temporada.
Herramientas como Nacsport o Instat sirven justo para esto: para ver patrones, no para justificar lo que ya creías. El vídeo no miente, pero solo si lo ves entero y en frío, no buscando las jugadas que te dan la razón.
| ANÁLISIS DE RENDIMIENTO EN UNA TARDE 1. Reúne las 3-4 derrotas más parecidas de la temporada. 2. Mira solo el tramo donde se decidió cada una (normalmente 5-7 minutos). 3. Apunta qué falló: ¿ataque, defensa, rebote, decisiones, físico? 4. Busca el patrón que se repite en al menos tres de ellas. 5. Convierte ese patrón en un objetivo concreto de pretemporada. |
| La trampa principal. Elegir los datos que te dan la razón. Es el sesgo más humano que existe: buscamos el número que confirma nuestra versión de los hechos. Hazte un favor y busca el dato que te incomoda, el que cuestiona tu decisión favorita de la temporada. Ese es el que te hace mejor entrenador. |

PROFESIONAL
A nivel profesional, el análisis es además un activo de carrera. Un cuerpo técnico que documenta su temporada —un informe de cierre de dos o tres folios— tiene algo concreto que enseñar a un club, a un director deportivo o a una federación. Demuestra criterio, método y honestidad. Y, sobre todo, demuestra que aprendes.
Ese informe no tiene que ser un tratado. Con responder a unas pocas cosas vale: qué objetivos nos marcamos, cuáles cumplimos, qué tres cosas hicimos bien, qué tres cosas debemos cambiar y qué decisiones tomaríamos distinto. Escrito. Fechado. Guardado.
| La trampa principal. No dejar rastro. Si no lo escribes, no existe: ni para ti dentro de tres meses, cuando ya no recuerdes por qué fallabais en transición defensiva, ni para un directivo que quiera saber cómo trabajas. Un análisis escrito es la diferencia entre tener un año más de experiencia y repetir el mismo año una vez más. |
| LO QUE COMPARTEN En los tres niveles, el análisis honesto duele un poco. Esa pequeña molestia es la señal de que estás aprendiendo de verdad. El entrenador que solo recuerda lo que salió bien está condenado a repetir, curso tras curso, exactamente lo que salió mal. |
Si tuvieras que escribir hoy el informe de tu temporada en un solo folio, ¿qué titular pondrías… y te atreverías a enseñárselo a tu equipo?
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— Sergio González Maiza
Entrenador Superior FEB · Licencia FIBA #202400852 · coachsgonzalez.com
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